Salir de la pobreza no necesariamente significa haber dejado atrás la vulnerabilidad. En el Perú, el 32,8% de la población que no es considerada pobre se encuentra en situación de vulnerabilidad, lo que significa que podría volver a caer en pobreza ante un golpe económico, familiar o climático.

La situación fue analizada por Giovanni Di Placido, director de Análisis, Estudios, Research y Estrategia de la Fundación Microfinanzas BBVA, durante el evento Sembrar resiliencia: Microfinanzas ante el Fenómeno El Niño, realizado en Lima por Financiera Confianza.

“El problema central de América Latina ya no es sacar personas de la pobreza, es conseguir que permanezcan fuera de ella”, sostuvo Di Placido. Según explicó, una enfermedad, un robo, la pérdida del empleo, la extorsión o el impacto de un fenómeno climático pueden hacer que una familia vuelva rápidamente a una situación de precariedad.

Una población que vive al límite

El especialista explicó que la medición tradicional de la pobreza ofrece una fotografía de la situación económica de una persona o familia, pero no necesariamente muestra qué tan preparada está para enfrentar una emergencia.

En América Latina, uno de cada tres habitantes que no es pobre sigue siendo vulnerable. Son familias que lograron superar la línea de pobreza, pero que todavía no cuentan con suficientes ahorros, activos, seguros o ingresos estables para enfrentar un imprevisto.

En el caso peruano, esta situación está estrechamente relacionada con la informalidad laboral. El 69,8% de los trabajadores a nivel nacional se encuentra en la informalidad, porcentaje que llega al 89,1% entre las personas en situación de pobreza.

“Hoy hay más peruanos en riesgo de caer que pobres”, enfatizó Di Placido, quien señaló que esta realidad obliga a mirar la pobreza no solo como una condición de ingresos, sino también como la capacidad que tiene una familia para resistir un periodo de crisis.

El clima y la inseguridad también golpean

Los fenómenos climáticos representan otro factor de riesgo para los hogares con menores recursos. Una emergencia puede afectar simultáneamente la vivienda, las fuentes de ingreso y los pequeños negocios familiares.

A esto se suman problemas como la inseguridad y la extorsión, que afectan especialmente a quienes dependen de un negocio o actividad independiente para generar ingresos.

“Cada época fabrica su pobreza”, sostuvo el especialista al referirse a los nuevos factores que pueden determinar la vulnerabilidad durante las próximas décadas.

Entre ellos mencionó el cambio climático, el envejecimiento de la población, los conflictos y el avance de la inteligencia artificial. Sobre este último punto, señaló que alrededor del 40% del empleo en países de ingresos medios como Perú, Colombia y Chile está expuesto a los efectos de la inteligencia artificial y los sistemas algorítmicos.

La brecha digital también puede convertirse en una nueva fuente de desigualdad, al limitar el acceso de las personas a oportunidades laborales, servicios financieros y programas de apoyo.

Mypes y pequeños negocios como oportunidad

En este contexto, los microemprendimientos tienen un papel importante en la generación de ingresos. En Perú, las micro y pequeñas empresas representan el 99,7% del tejido empresarial y generan alrededor de 8,3 millones de empleos.

Sin embargo, buena parte de estos negocios surge como una respuesta a la falta de oportunidades. El 52% de quienes emprenden lo hace por necesidad, mientras que el 87% desarrolla sus actividades fuera de la administración tributaria.

Por ello, Di Placido señaló que el desafío no consiste únicamente en facilitar el acceso al crédito, sino en lograr que los pequeños negocios puedan crecer, generar mayores ingresos y construir activos que permitan a las familias enfrentar periodos difíciles.

Como referencia, el 63% de los clientes que ingresaron en situación de pobreza a Financiera Confianza logró superar esa línea después de cinco años de relación crediticia productiva, según los datos presentados durante el encuentro.

Las mujeres tienen además un papel relevante en este proceso. Durante 2025 representaron el 64% de los créditos otorgados por la entidad, aunque continúan enfrentando barreras relacionadas con el acceso a oportunidades económicas y las responsabilidades de cuidado.

El reto, concluyó el especialista, no es solamente conseguir que más personas crucen la línea de pobreza, sino que puedan mantener los avances alcanzados y contar con herramientas para enfrentar los imprevistos sin regresar al punto de partida.