Cuando se habla de cáncer, la conversación suele centrarse en el diagnóstico y el tratamiento. Sin embargo, hay un aspecto del proceso del que pocas veces se habla: el impacto que los tratamientos oncológicos pueden tener sobre la piel. En Perú, según cifras del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), más de 185,000 personas viven actualmente con cáncer en el país, y cada año se registran más de 72,000 nuevos casos, lo que evidencia la magnitud de esta enfermedad como un desafío creciente de salud oncológica.
La quimioterapia, la radioterapia y algunos tratamientos dirigidos o inmunoterapias pueden alterar la barrera cutánea, provocando sequedad extrema, irritación, fisuras, alteraciones en las uñas e hipersensibilidad al sol. Estas manifestaciones, aunque frecuentes, no siempre son abordadas de manera preventiva.
“Casi el 80% de los pacientes que reciben tratamientos oncológicos puede presentar efectos adversos en la piel, como resequedad, irritación o fotosensibilidad. Sin embargo, con el cuidado dermatológico adecuado y medidas preventivas, es posible controlar estos efectos, mejorar la calidad de vida del paciente y, sobre todo, evitar interrupciones en su tratamiento”, explica la doctora Adriana Gamarra, médica dermatóloga.
Más allá de lo estético, estas alteraciones pueden generar dolor, incomodidad e incluso llevar a interrupciones en el tratamiento si no se manejan adecuadamente. Por eso, el llamado de los especialistas es a integrar el cuidado de la piel como parte del abordaje integral del paciente oncológico.
En esta línea, la iniciativa global Fight With Care, liderada por La Roche-Posay, busca visibilizar la relevancia del cuidado de apoyo y promover educación sobre el manejo de los efectos secundarios cutáneos asociados a los tratamientos oncológicos. En Perú, esta iniciativa se materializó en un encuentro realizado en alianza con la Fundación Peruana de Cáncer, que ofreció a pacientes y cuidadores un espacio de orientación sobre autocuidado y bienestar emocional.
Marco Zunino, actor y embajador de la campaña, compartió su experiencia personal enfrentando la enfermedad. “He pasado por el cáncer dos veces, incluyendo un melanoma, y eso cambió completamente mi forma de entender el cuidado. Aprendí que no es solo parte del tratamiento, es parte de la lucha. Lo viví también con mi mamá, cuando tenía cáncer, uno de los momentos en que más se sentía cuidada era cuando le aplicábamos cremas, porque era un momento de conexión y contención. Ahí entendí que sentirse cuidado hace una diferencia enorme en cómo enfrentas este proceso”, señaló el actor.
Por su parte, Sandra Malca, Directora Regional de Marketing para La Roche Posay – Centroamérica y Región Andina afirmó que “creemos que el cuidado de apoyo es una parte necesaria del tratamiento oncológico, porque impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes y su bienestar emocional. A través de nuestra, buscamos brindar información, soluciones dermatológicas y acompañamiento que empoderen tanto a pacientes como a sus cuidadores, poniendo siempre a la persona en el centro. Seguiremos trabajando junto a la comunidad médica y la sociedad para transformar la experiencia del cáncer desde el cuidado.”
6 cuidados básicos recomendados:
- Usar un limpiador suave: Evitar jabones fuertes o antibacterianos. La piel en tratamiento es más vulnerable y necesita productos que limpien sin agredir.
- Hidratar la piel todos los días: La hidratación constante ayuda a reforzar la barrera cutánea y reducir la sequedad severa.
- Aplicar cremas regenerativas si aparece irritación: Ante enrojecimiento o lesiones, es clave apoyar la reparación de la piel para evitar que la condición empeore.
- Usar protector solar diariamente: Muchos tratamientos aumentan la fotosensibilidad. La protección solar es indispensable, incluso con baja exposición.
- Preferir ropa suave y transpirable: Prendas de algodón ayudan a reducir la fricción y la irritación.
- Evitar rascar o manipular la piel lesionada: Aunque haya picazón, rascar puede agravar las lesiones y retrasar la recuperación.
Integrar el cuidado de la piel dentro del tratamiento oncológico es una medida que puede prevenir complicaciones, reducir molestias y mejorar la calidad de vida. Visibilizar estos efectos secundarios y abordarlos de manera oportuna permite que los pacientes transiten su proceso con mayor bienestar y acompañamiento integral.




