Con la llegada del verano, el uso de piscinas públicas, privadas y familiares aumenta de forma significativa. No obstante, según inspecciones de la Dirección de Redes Integradas de Salud (Diris) Lima Sur realizadas en el verano 2026, solo 3 de cada 10 piscinas evaluadas fueron consideradas saludables, principalmente por deficiencias en la desinfección y en los sistemas de filtración.
Esta situación refuerza la importancia de que los usuarios sepan identificar condiciones básicas de higiene y mantenimiento antes de ingresar al agua. “Una piscina saludable no se define sólo por su apariencia transparente.
Es fundamental que el agua cuente con una correcta desinfección, niveles adecuados de cloro y pH controlado, además de sistemas de filtración operativos y limpieza constante, según el uso que se le dé.”, señaló Nicolás Bonnett, especialista de Hidrocentro Lima.
Desde el punto de vista del usuario, existen señales claras que permiten reconocer una piscina en buenas condiciones. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
● Verifica que el agua sea transparente, permitiendo ver con claridad las paredes y el piso del estanque. El agua no debe estar nublada ni presentar partículas o sólidos visibles.
● Evitar piscinas con olor fuerte o irritante a químicos.
● Revisar que bordes, duchas y zonas comunes estén limpias.
● Confirmar que existan normas de uso visibles y que se respete el aforo.
● Ducharse antes de ingresar y mantener hábitos básicos de higiene.
● No ingresar si se presentan infecciones, heridas abiertas o enfermedades.
● De lo posible, asegúrate de que cumpla la normativa sanitaria vigente en el Perú, establecida en el Decreto Supremo N.º 007-2003-SA y la Directiva Sanitaria N.º 033 del MINSA/DIGESA, que garantizan agua segura y condiciones adecuadas de higiene.
Finalmente, el mantenimiento de una piscina debe ajustarse al nivel de uso. En el caso de piscinas de uso comercial, el control del agua, la desinfección y la limpieza deben realizarse de manera diaria debido a la alta rotación de usuarios. En piscinas de uso personal o familiar, se recomienda efectuar estas tareas al menos dos a tres veces por semana, reforzándolas en periodos de mayor uso.
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