Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Angélica, de 26 años, del Rímac
Angélica (26 años, Rímac). Querida doctora Magaly, le escribo porque llevo un año saliendo con un hombre que dice quererme, pero que en la práctica me tiene en modo incógnito.
En todo este tiempo nunca me ha presentado a sus amigos ni a su familia, y mucho menos me ha mostrado como su pareja. Salimos, compartimos momentos, fechas importantes y hasta planes, pero siempre lejos de cualquier persona que pueda preguntarle quién soy en su vida.
Cada vez que le reclamo o le pregunto por qué no me oficializa, siempre me responde lo mismo. Me dice que no le gusta exponer su vida privada, que no necesita mostrar nada para saber lo que siente y que todo tiene su tiempo. Yo escucho, espero y trato de entender, pero ya pasó un año y sigo en el mismo lugar, escondida y sin un título claro.
Lo que más me duele, doctora, es sentir que yo sí lo incluyo en mi vida, que no tengo problema en presentarlo, en nombrarlo, en hacerlo parte de mi mundo, mientras él me mantiene al margen del suyo. Empiezo a cuestionarme si realmente está comprometido conmigo o si solo le conviene tenerme así, sin responsabilidades ni explicaciones ante nadie.
Yo no quiero seguir siendo un secreto ni una relación a medias. No le pido anillos ni promesas eternas, solo respeto porque cuando alguien te quiere de verdad, te muestra sin excusas.
¿Estoy con un hombre que me ama o con uno que solo me tiene mientras le conviene? ¿Qué me aconseja, doctora?
CONSEJO
Querida Angélica, cuando un hombre te quiere de verdad, no te esconde ni te guarda como un secreto conveniente. Un año es tiempo suficiente para saber si alguien quiere caminar contigo o solo pasar el rato. Las excusas sobre “vida privada” y “todo a su tiempo” suelen usarse cuando no hay intención real de compromiso. Mereces claridad, respeto y un lugar visible.




