Sara Abu-Sabbah 

El aumento de cálculos renales en verano se debe principalmente a la deshidratación. Con el calor, el cuerpo pierde más agua a través del sudor y, si no se repone adecuadamente, la orina se vuelve más concentrada. Esto facilita que minerales como calcio, oxalato y ácido úrico se cristalicen y formen “piedras”, según la National Kidney Foundation.

Además, al orinar menos volumen, estas sustancias permanecen más tiempo en los riñones, aumentando la probabilidad de que se agrupen

Las bebidas azucaradas y con alto contenido de sodio también favorecen la formación de cálculos, porque incrementan la eliminación urinaria de calcio, oxalato y ácido úrico y, al mismo tiempo, suelen desplazar el consumo de agua, concentrando más la orina, incluso en personas sin enfermedad renal previa.

Beber suficiente agua para mantener la orina clara es la medida preventiva más efectiva, especialmente en días calurosos o con mayor actividad física.

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