En los hombres, los cambios físicos y hormonales suelen iniciar de forma gradual desde los 35–40 años. A diferencia de la menopausia femenina, no ocurren de forma brusca, pero sí existe una disminución progresiva de la testosterona, a veces llamada andropausia o hipogonadismo de inicio tardío.
Pueden aparecer cambios como disminución de masa muscular y fuerza, aumento de grasa abdominal, menor energía, cambios en el deseo sexual y en la calidad de la erección. Asimismo, presentarse alteraciones del sueño, mayor irritabilidad o menor motivación.
A nivel metabólico, es más frecuente observar resistencia a la insulina, aumento del colesterol y mayor riesgo cardiovascular. Factores como el estrés crónico, la mala alimentación, el sedentarismo y el poco descanso aceleran estos cambios.
La “crisis de la edad” muchas veces coincide con esta etapa, pero no es solo emocional, hay una base biológica real.




