El cerebro de un escolar está en pleno desarrollo y necesita energía constante para aprender, concentrarse y rendir bien en clase. La clave está en cómo se distribuyen los alimentos durante el día. El desayuno es es importante. Debe incluir un carbohidrato (cancha, camote o pan), una fuente de proteína como huevo o queso, y una fruta. Esta combinación ayuda a mantener estables los niveles de glucosa, el principal combustible del cerebro.
En la lonchera hay que evitar el exceso de azúcar para prevenir los “bajones” de energía que afectan la atención. Un sánguche sencillo o fruta y nueces son buenas opciones.
Otro punto elemental es la hidratación. Incluso una leve deshidratación puede disminuir la concentración.
En resumen, comidas equilibradas, horarios regulares y una lonchera nutritiva son aliados simples pero poderosos para que los escolares mantengan energía, enfoque y ganas de aprender.
TE PUEDE INTERESAR:
Comer para vivir: ¿Qué comer para cuidar la visión?
Comer para vivir: Menstruación y anemia
Comer para vivir: ¿Qué cantidad de almuerzo servir a un escolar?




