Después de inundaciones o huaicos, el mayor riesgo no siempre es el barro, sino el agua contaminada. Bacterias, virus y parásitos pueden mezclarse con el agua potable y causar diarreas, hepatitis A o infecciones graves, especialmente en niños y adultos mayores.
Si el agua está turbia, primero debe filtrarse con tela limpia o dejarla reposar para que sedimente. Luego hay que hervirla al menos un minuto desde que rompe en ebullición, ya que este es el método más efectivo para eliminar microorganismos.
Cuando no hay gas ni electricidad, puede usarse cloro apto para desinfección. Se deben colocar dos gotas por litro de agua clara, sin perfume ni colorantes, mezclar y dejar reposar 30 minutos.
El agua debe guardarse en recipientes limpios con tapa y servirse sin introducir las manos.
En emergencias, la hidratación es vital, pero la seguridad lo es aún más. Contar con agua segura reduce los brotes de enfermedades y fortalece la resiliencia de la comunidad.




