Sara Abu-Sabbah

Aunque solemos asociarlo con las arrugas o la menopausia, el envejecimiento biológico comienza mucho antes. Estudios publicados en revistas como Nature Medicine y Cell muestran que desde los 30 años empiezan cambios progresivos en músculo, hueso, metabolismo y reparación celular, aunque al inicio casi no los notemos.

A partir de los 40 suele disminuir gradualmente la masa muscular y la capacidad de producir energía en las mitocondrias, y en perimenopausia el proceso puede acelerarse.

La ciencia también describe marcadores asociados al envejecimiento, como mayor resistencia a la insulina, pérdida de fuerza, inflamación persistente y menor capacidad de recuperación.

Sin embargo, la genética no es destino. Estudios de sociedades de cardiología y medicina del deporte muestran que alimentación, sueño, movimiento y masa muscular pueden modificar mucho cómo envejecemos y cuánta vitalidad conservamos.

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