No los vemos, pero algunas sustancias presentes en envases, pesticidas y contaminantes ambientales pueden llegar a los alimentos y alterar o imitar las señales hormonales. Son los llamados disruptores endocrinos.
La OMS pone especial atención en las embarazadas y los niños. Durante estas etapas, las hormonas dirigen el desarrollo del cerebro, los órganos, el metabolismo y el sistema reproductivo. Además, los niños comen y beben más en relación con su tamaño que los adultos.
La exposición durante el embarazo y los primeros años de vida puede influir en la salud y el desarrollo incluso muchos años después, advierte la OMS.
Para reducir las exposiciones evitables, no calientes comida en recipientes plásticos que no estén diseñados para ello, evita colocar alimentos muy calientes en envases de este material y, cuando puedas, utiliza recipientes de vidrio o acero.




