Sara Abu-Sabbah

Sí, el ayuno puede desencadenar migraña, especialmente en personas predispuestas. Cuando pasan muchas horas sin comer, generalmente más de 8 a 12 horas, los niveles de glucosa en sangre pueden descender, lo que activa mecanismos de estrés en el cerebro. Esto incluye la liberación de cortisol y cambios en neurotransmisores como la serotonina, ambos implicados en la migraña.

Además, el ayuno prolongado puede provocar deshidratación y aumentar la sensibilidad del sistema nervioso, facilitando el dolor. En personas que sufren esta condición, este es uno de los desencadenantes más frecuentes.

Lo que se recomienda es evitar ayunos prolongados, mantener horarios regulares de comida y asegurar buena hidratación. Si se realiza ayuno por indicación específica, debe hacerse de forma progresiva y supervisada. En quienes padecen migraña, la regularidad en la alimentación es una estrategia clave para prevenir crisis.

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