Durante la perimenopausia o la menopausia, el olor corporal cambia. A veces sienten que sudan distinto, que el desodorante ya no funciona igual o que perciben un aroma que antes no tenían. No es una impresión, puede tener una explicación biológica.
Los cambios hormonales modifican la actividad de las glándulas sudoríparas y la composición del sudor. Además, la piel alberga millones de microorganismos que forman la microbiota cutánea. Cuando cambian las hormonas, también puede cambiar el equilibrio de estas bacterias y, con ello, el olor corporal.
Los sofocos y la sudoración nocturna pueden hacer más evidente este fenómeno. También influyen factores como el estrés, algunos medicamentos, el tabaquismo y ciertos patrones de alimentación.
Ayuda mantener una buena higiene, usar ropa transpirable, controlar los sofocos y cuidar la salud de la piel. Si el cambio es brusco o muy intenso, conviene descartar otras causas médicas.




