Muchas mujeres se sorprenden al notar que tropiezan más, pierden el equilibrio con facilidad o se sienten menos seguras al bajar escaleras durante la perimenopausia y la menopausia. No siempre es falta de atención.
Los estrógenos participan en funciones que van más allá de la reproducción. También influyen en la masa muscular, la salud de los nervios, la visión y el sistema vestibular del oído interno, responsable del equilibrio. A medida que disminuyen, pueden producirse pequeños cambios que afectan la estabilidad corporal.
A esto se suma la pérdida progresiva de masa muscular y potencia que ocurre con la edad si no se realiza entrenamiento de fuerza. El resultado es una menor capacidad para reaccionar rápidamente ante un tropiezo o cambio de superficie.
El equilibrio se puede entrenar. Practicar yoga, tai chi o ejercicios de balance ha demostrado mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas.




