Aunque pocas personas han oído hablar de él, el nervio vago cumple varias funciones importantes en el organismo. Es el principal componente del sistema nervioso parasimpático y conecta el cerebro con órganos como el corazón, los pulmones y gran parte del aparato digestivo.
Ayuda a regular funciones que ocurren de manera automática, como la frecuencia cardíaca, la respiración y la digestión. También participa en el movimiento del aparato digestivo y en la comunicación entre el cerebro y distintos órganos.
Para mantener un buen funcionamiento del organismo, ayuda llevar una vida activa, dormir lo suficiente, mantener una alimentación saludable y practicar respiración lenta. No existe, sin embargo, una rutina específica para “activar” el nervio vago, y muchas de las técnicas que prometen estimularlo de manera rápida no cuentan con evidencia científica sólida.




