La granada es rica en potentes antioxidantes. Parte de estos compuestos es transformada por la microbiota intestinal en sustancias llamadas urolitinas, que han despertado gran interés en la investigación sobre el envejecimiento.
Los estudios sugieren que las urolitinas podrían favorecer un proceso conocido como mitofagia, mediante el cual el organismo elimina mitocondrias envejecidas o dañadas para mantener una mejor función celular. Este mecanismo se considera importante para la salud muscular y un envejecimiento saludable.
Además, el consumo de granada puede contribuir a mejorar algunos marcadores de salud cardiovascular gracias a sus efectos sobre el estrés oxidativo y la función de los vasos sanguíneos.
Aunque sus beneficios son prometedores, eso no significa que la granada sea una fruta antiedad. Ningún alimento tiene ese poder. Sin embargo, puede formar parte de una alimentación orientada a favorecer un envejecimiento saludable.




