Después de cierta edad, ver bajar la balanza no siempre es una buena noticia. En algunos pacientes incluso lo digo así de claro, “no quiero que bajes de peso”. A partir de los 65 años, una dieta muy restrictiva puede hacer perder grasa, pero también músculo.
Perder músculo significa menos fuerza, peor equilibrio, mayor riesgo de caídas y pérdida de autonomía. Por eso, en estos casos mi objetivo cambia: prefiero mejorar la composición corporal que perseguir un número menor en la balanza.
Para lograrlo, hay que asegurar suficiente energía y proteína, repartirla entre las comidas, incorporar entrenamiento de fuerza y vigilar los cambios de peso involuntarios.
Después de los 65, la pregunta no debería ser únicamente “¿cuánto peso?”. También debemos preguntarnos cuánto músculo tengo, qué fuerza conservo y qué puedo seguir haciendo por mí mismo.




