Con el paso del tiempo, el cuerpo puede empezar a cambiar incluso manteniendo hábitos similares de alimentación: el abdomen se vuelve más notorio, la cintura pierde definición y los glúteos disminuyen su firmeza. Estos cambios no son casuales, responden a procesos hormonales y metabólicos propios de esta etapa.
Con la disminución hormonal durante la menopausia, el cuerpo modifica la forma en que distribuye la grasa. Antes tendía a acumularse más en caderas y glúteos, pero luego empieza a concentrarse con mayor facilidad en la zona abdominal. Además, la masa muscular se pierde de forma progresiva, sobre todo en piernas y glúteos, si no hay estímulo de fuerza.
Factores como el mal descanso, el estrés elevado, el sedentarismo y una baja ingesta de proteína pueden acelerar este proceso.
La buena noticia es que el cuerpo responde cuando recibe el estímulo adecuado, permitiendo recuperar masa muscular, mejorar la composición corporal y reducir grasa abdominal incluso después de los 50 años.




