Dejar el azúcar blanca o rubia y reemplazarla por panela porque es “más natural” tiene una diferencia, pero no exactamente donde muchos creen.

Las tres vienen de la caña de azúcar. La panela es la que pasa por menos pasos para llegar a nuestra mesa, el jugo de caña se limpia, se calienta, se concentra y se seca. El azúcar rubia y, sobre todo, la blanca pasan por más procesos para obtener un producto cada vez más uniforme.

Por eso, entre las tres, yo prefiero la panela por ser menos refinada, no porque sea un azúcar saludable. Y este es el punto que no debemos perder: en el cuerpo, las tres aportan principalmente azúcar y sus diferencias nutricionales son pequeñas.

Si vas a endulzar, puedes elegir panela, pero cuida la cantidad. Cambiar azúcar blanca por panela y usar el doble no es una mejora. Menos procesado es preferible, pero sigue siendo azúcar.

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