Seguro te sorprendiste al descubrir que mides uno o dos centímetros menos que hace algunos años. Aunque suele atribuirse al envejecimiento, la pérdida de estatura se acelera durante y después de la menopausia.

La explicación no está solo en los huesos. Con el paso del tiempo, los discos ubicados entre las vértebras pierden parte de su contenido de agua y elasticidad, por lo que se vuelven más delgados. Además, la disminución de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y de pequeñas fracturas vertebrales que pueden pasar desapercibidas.

También influye la postura. La pérdida de masa muscular en la espalda y el abdomen favorece que el cuerpo se encorve de manera progresiva.

Un dato importante es que perder más de 2 centímetros de estatura en pocos años requiere evaluación médica. Puede ser una señal de fragilidad ósea. Por eso, medir la talla de forma periódica no es una curiosidad.

TAGS RELACIONADOS