Sara Abu-Sabbah

El estreñimiento es una molestia frecuente durante el embarazo y tiene una explicación clara desde la fisiología del cuerpo. Uno de los principales responsables es la progesterona, una hormona que aumenta para sostener la gestación. Esta hormona relaja los músculos lisos, incluido el intestino, haciendo que el tránsito sea más lento y que las heces permanezcan más tiempo en el colon, donde se absorbe más agua y se endurecen.

A esto se suma el crecimiento del útero, que comprime el intestino y dificulta el paso normal de las heces, sobre todo a medida que avanza el embarazo. Además, muchas gestantes reducen su actividad física por cansancio o náuseas, lo que también enlentece el movimiento intestinal. El uso de suplementos de hierro y calcio, comunes en esta etapa, puede empeorar el problema.

Para superarlo, lo más seguro es aumentar fibra natural, líquidos y movimiento. No laxantes.

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