Con el paso de los años, es un cambio frecuente, pero no ocurre solo por la edad. Durante la perimenopausia y la menopausia, bajan los niveles de estrógenos y eso modifica la composición de las mamas. Poco a poco, disminuye parte del tejido glandular y aumenta la proporción de grasa, mientras que el colágeno y la elastina ,las proteínas que dan soporte y elasticidad a los tejidos, también se reducen.
Hay un dato que suele sorprender, los cambios repetidos de peso a lo largo de la vida parecen influir más en la pérdida de firmeza que el peso en sí mismo. Es decir, subir y bajar varios kilos una y otra vez pasa factura a los tejidos de sostén.
Aunque no existe una crema, alimento o ejercicio que devuelva la firmeza perdida, mantener una buena masa muscular, evitar los cambios bruscos de peso y consumir suficiente proteína ayuda a conservar mejor la estructura de los tejidos con el paso de los años.




