Si te sientes identificada, esto te interesa. Hay cambios fisiológicos reales, como la caída de hormonas afecta la función mitocondrial (donde se produce energía), el sueño se vuelve más fragmentado y se acelera la pérdida de masa muscular, necesaria para sostener el metabolismo. Además, puede aparecer mayor resistencia a la insulina, lo que hace que la energía no se utilice de forma eficiente.

Desde la nutrición, hay mucho por hacer. Asegura proteína en las 3 comidas principales, de preferencia de origen animal. Con el nutricionista evalúa si hay déficit o insuficiencia y si incluyes suplemento de hierro, vitamina B12 y magnesio (no te suplementos por moda, es necesario evaluar), y prioriza cereales y tubérculos enteros para evitar picos y caídas de energía. La hidratación también cuenta más de lo que parece.

Ten en cuenta que el ejercicio de fuerza no te agota, te devuelve energía. Es parte del tratamiento.

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