El melón es una fruta muy propia del verano y tiene una ventaja clara: hidrata y nutre con pocas calorías. Cerca del 90 % de su peso es agua, lo que ayuda a reponer líquidos en días calurosos. Además, aporta vitamina C, vitamina A (betacarotenos) y potasio, minerales importantes para los músculos y la presión arterial.
La porción recomendada es de aproximadamente 1 taza (150 a 180 g), que aporta solo 45 a 55 kcal y unos 9 a 10 g de azúcar natural. Esto no se considera “mucho azúcar”, ya que equivale a menos de 2 cucharaditas y se acompaña de agua, vitaminas y fibra.
¿Conviene comerlo de noche? Sí, siempre que la porción sea razonable. Es ligero, fácil de digerir y no causa fermentación por la hora, pero lo relevante es la cantidad total que se consuma en el día.
¿Y en licuado? Al licuarlo se pierde el efecto de masticación y es más fácil consumir mayor cantidad. Nutricionalmente no es perjudicial, pero comerlo entero sacia más y ayuda a controlar la porción.
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