Muchas personas asocian un cuerpo delgado con buena salud. Sin embargo, el peso por sí solo no permite saber cómo está funcionando el organismo.
La salud metabólica se evalúa a partir de varios factores, como los niveles de glucosa y grasas en la sangre, la presión arterial y la cantidad de grasa acumulada en la zona abdominal. Una persona con un peso dentro de los rangos considerados normales también puede presentar resistencia a la insulina, colesterol elevado o exceso de grasa visceral.
A este perfil se le suele llamar “obesidad metabólicamente no saludable con peso normal” o, en algunos estudios, “peso normal metabólicamente no saludable”. Puede pasar desapercibido porque no siempre hay señales visibles que hagan sospechar una alteración.
Por eso, además del peso, es importante controlar la presión arterial, medir la circunferencia de la cintura y realizar los análisis que indique el médico, como glucosa y perfil lipídico. La balanza aporta un dato, pero no cuenta toda la historia sobre la salud metabólica.




