Para quienes notan cambios en la memoria o la concentración, esto puede pasar y tiene explicación. La caída de estrógenos en mujeres impacta zonas como el hipocampo (memoria) y, si duermes mal o estás más estresada, se siente más.

Desde la nutrición, hay estrategias claras. Asegura una buena ingesta de colina, un nutriente necesario para la acetilcolina (neurotransmisor de memoria). Un huevo aporta 125 mg; la meta es 425 mg al día. En la práctica, dos huevos al día cubren más de la mitad. También suma pescado (caballa, sardina) dos a tres veces por semana y verduras como brócoli.

En el caso del ejercicio, no se trata de cualquier tipo de fuerza. El entrenamiento de resistencia progresiva es el que más se ha asociado con mejoras en memoria y funciones ejecutivas en estudios clínicos.

Además, mantén la glucosa estable combinando carbohidratos con proteína y grasa para evitar “bajones” mentales. El cerebro responde cuando le das lo que necesita.

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