Las menestras ocupan un lugar privilegiado dentro de la alimentación consciente, no solo por su aporte proteico, también por su riqueza nutricional que ofrecen cuando se consumen de manera adecuada. Lentejas, garbanzos, frejoles y pallares aportan aminoácidos esenciales que, al combinarse con cereales como el arroz integral, el maíz o la quinua, forman una proteína completa, comparable e incluso superior en calidad nutricional a muchas proteínas de origen animal.

Esta combinación de cereales y menestras permite un mejor aprovechamiento de los aminoácidos y aporta, además, minerales y vitaminas. Las menestras contienen hierro de origen vegetal, complejo B y, de manera especial, vitaminas como la B1 o tiamina, esencial para el sistema nervioso y el metabolismo energético; la B2 o riboflavina, necesaria para los procesos celulares; y la B9 o ácido fólico, recomendado para la regeneración celular y la salud sanguínea.

Para favorecer la correcta absorción del hierro, toda elaboración de menestras debería acompañarse de una ensalada fresca, ya que los vegetales crudos, ricos en vitamina C y ácidos orgánicos naturales, facilitan que este mineral sea mejor asimilado por el organismo y evitan carencias frecuentes incluso en dietas abundantes.

Un aspecto importante es su elaboración, pues las menestras requieren un remojo previo de al menos dos noches, cambiando el agua cada día. Este proceso reduce la presencia de antinutrientes, sustancias naturales que interfieren con la absorción de minerales y pueden generar molestias digestivas, por lo que un remojo adecuado mejora su digestibilidad y potencia su valor nutricional real.

Además de proteína, las menestras destacan por su fibra soluble e insoluble, que alimenta a la microbiota intestinal y favorece una mejor regularidad, mayor saciedad y un metabolismo más estable. Por eso, incluirlas varias veces por semana suele ayudar a ordenar el apetito y a evitar picos de hambre.

Durante los meses de calor, las menestras también encuentran un lugar especial en platos más ligeros, ya que las ensaladas templadas o frías de menestras combinadas con cereales, verduras frescas y hierbas aromáticas resultan una opción equilibrada, refrescante y altamente nutritiva.

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