¡Habla, sobrino! Te cuento que el café peruano la está rompiendo afuera. El año pasado rompimos récord y exportamos más de 1,800 millones de dólares en café. La razón fue clara, el precio internacional se disparó y nuestro grano supo aprovechar la ola.

Sin embargo, no cantemos victoria sin mirar el mapa completo. No es que estemos produciendo mucho más, sino que el mundo está pagando más. Cuando gigantes como Brasil y Vietnam cosechan menos por el clima, el precio sube y a nosotros nos cae más billete. Así funciona el mercado, sobrino.

El detalle es que eso no depende de nosotros, porque si mañana esos países se recuperan y producen con normalidad, el precio baja y se acaba la fiesta. Por eso no basta con celebrar el buen año, también hay que invertir, mejorar la producción y apoyar a los pequeños caficultores para que la industria cafetalera peruana sea más competitiva a nivel internacional. Y tú también puedes poner tu granito de arena, sobrino, porque hay variedades espectaculares de San Martín, Cajamarca y Junín, y si el mundo ya las valora, nosotros también.

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