Grupos de 1800 personas por jornada, al grito de aliento de “so-re, so-re”, jalan cuerdas de 30 metros para mover sobre rieles el torreón del castillo de Hirosaki, de 360 toneladas, en la prefectura de Aomori, en el norte de Japón.
Buscan devolverlo a su ubicación original tras su traslado de 78 metros, por el mismo método hace 11 años, a fin de restaurar una de sus paredes, como ya se hizo, tras un sismo.
Al día se le mueve un poco más de un metro y antes de fin de año se prevé que se hará todo su recorrido.
¿Pelean?
El objetivo es devolver la torre principal a su posición original tras reparar los muros dañados por un terremoto.
La técnica usada es el hikiya, un método tradicional japonés para trasladar edificios enteros sobre rodillos sin demolerlos.
La alta demanda por jalar las sogas es tal que hubo 8000 personas anotadas para solo 1800 cupos disponibles en el evento.




