Cada vez son más los peruanos entre 30 y 45 años que terminan el día agotados, con sueño irregular y dificultad para concentrarse, como si tuvieran 60 años. La Dra. Fiorella Inga, del Centro Médico Inluxury, explica cómo reconocer estas señales tempranas y proporciona medidas para prevenir este desgaste a través de hábitos saludables, manejo del estrés y equilibrio hormonal.
ESTRÉS. Cuando la presión del trabajo, el tráfico o los pendientes del día a día no para, el cortisol sube y altera el sueño, la energía y el sistema inmunológico. Con el tiempo, el cuerpo entra en un ciclo de fatiga constante que parece imposible de romper.
INFLAMACIÓN. Comer rápido, dormir poco y vivir con estrés sostenido genera inflamación silenciosa, un desgaste interno que acelera el envejecimiento y hace que tareas simples se sientan más pesadas de lo normal.
HORMONAS. Los desequilibrios en hormonas como la melatonina o la tiroides hacen que la energía baje, el ánimo decaiga y las actividades que antes disfrutabas se vuelvan cuesta arriba.
RECUPERACIÓN. No basta con dormir “algo”: si las horas no son reparadoras, el cuerpo acumula fatiga física y mental. Esto afecta concentración, memoria y rendimiento, y da la sensación de estar siempre corriendo contra el reloj.
MOVIMIENTO. Pasar horas sentado frente al computador y pensar sin parar desequilibra cuerpo y mente, aumentando la sensación de agotamiento.
Durante años se trató solo el cansancio y el insomnio con pastillas o suplementos, sin abordar la causa. Hoy la medicina busca prevenir daños antes de enfermedades.
BIENESTAR. Dormir bien, manejar el estrés y equilibrar las hormonas no es un lujo: es la base para sentirse con energía y disfrutar del día a día.
ALERTA. Vivir cansado no es parte normal de la adultez. Detectar estas señales permite intervenir a tiempo con manejo del estrés, nutrición funcional y apoyo hormonal.
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