Por: Magaly moro
magalymoro@grupoepensa.pe
David (Jesús María, 25). Doctora, tengo un problema que me ha perseguido durante los últimos años. Pablo es mi mejor desde que tengo memoria. Me ha acompañado en los buenos y malos momentos de mi vida, incluso cuando tuve que afrontar la pérdida de mi papá a temprana edad.
Pese a que es menor que yo por cinco años, siempre ha dispuesto lo mejor de sí para aconsejarme cuando parecía sucumbir ante el estrés de la universidad o una relación amorosa fallida.
El quiebre de nuestra amistad llegó cuando conocí a Laura, prima de Pablo, que llegó a Perú de Francia luego de que sus padres se divorciaran.
Mi amigo y yo dispusimos de todo lo que estaba en nuestras manos para que ella se sintiera mejor en poco tiempo. Poco a poco, noté que Pablo se enojaba cuando yo pasaba mucho tiempo con su prima.
Una tarde que esperábamos en mi casa la llegada de Pablo, Laura y yo nos pusimos a ver una película. De pronto, recostados en el sillón de mi sala sentí cómo su mano recorría por mi entrepierna y subía poco a poco hacia mi pecho. Al verla a los ojos, se abalanzó sobre mí y no dudé en besarla suavemente mientras acariciaba su hermoso cabello.
Sin pensarlo terminamos haciendo el amor en mi sofá y solo salimos del trance cuando descubrimos que Pablo tocaba la puerta de mi casa. Nos vestimos rápidamente y estábamos asustados por el temor a ser descubiertos.
No he vuelto a tocar el tema con Laura, pero he optado por callar ante Pablo. No sé si sea adecuado lo ocurrido con su prima.
OJO CONSEJO:
Querido, si Laura y tú optaron por dejar este episodio atrás, no hay necesidad de generar mayor problema con Pablo. Evalúa la situación plenamente. Suerte.
(LEE TAMBIÉN) Casos del Corazón: Mi exprofesor juega conmigo

:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/4FMJSCBBABCRBIXWPN6Y2BDIBU.jpg)


