Verano es sinónimo de calor, juegos en la calle y refrescos improvisados, pero también de vómitos, diarrea y malestares que pueden llevar a los niños al médico. El Dr. Martín Márquez, del Servicio de Medicina del INSN Breña, advierte que el calor facilita la proliferación de bacterias y virus en el agua y los alimentos, y que pequeños descuidos pueden causar grandes problemas.
PISCINAS. El agua de algunas piscinas públicas no siempre se controla. Evite que los niños traguen agua y revise el estado del lugar antes de dejarlos jugar. La gastroenteritis puede aparecer tras un chapuzón.
REFRIGERACIÓN. Aunque parezca obvio, muchos alimentos preparados se quedan horas fuera del frío. Mantén la cadena de frío de carnes, mayonesas y jugos; el calor hace que las bacterias se multipliquen rápido.
COCCIÓN. Las carnes, huevos y pescados deben cocinarse bien. Una cocción incompleta combinada con el calor aumenta el riesgo de intoxicación.
HIGIENE. Antes de darles frutas o verduras a los niños, lávelas bien. Aunque parezcan limpias, restos de tierra, hojas dañadas o manos sucias pueden traer bacterias que causan malestar intestinal.
ALIMENTOS CALLEJEROS. Evite jugos, helados o comidas vendidas en la calle porque son fáciles de contaminar y el calor acelera la proliferación de gérmenes.
No dé agua del grifo directamente a los niños. Hiérvala o trate con cloro siguiendo las indicaciones, así evitará que las bacterias y virus les causen vómitos o diarrea.
LAVADO DE MANOS. Antes de comer, después de ir al baño o tras actividades fuera de casa, esta práctica protege a los niños de muchas infecciones gastrointestinales.
POBLACIÓN VULNERABLE. Los menores de 2 años son los más vulnerables a infecciones gastrointestinales, sobre todo al beber agua no segura o jugar en piscinas públicas.
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