Habitualmente, cuando uno compra maní, almendras, cashew, etc., empacados o a granel, entendemos que están listos para su consumo (previo lavado si es a granel). Sin embargo, existe una tendencia creciente de “activar” el antes de consumirlo.

Esto significa colocar en remojo el fruto, sumergiéndolo de 7 a 12 horas, para estimular la germinación. Esta práctica tiene 2 objetivos: primero, reducir los antinutrientes como fitatos que interfieren con la absorción de minerales como calcio, hierro y zinc y, por otro lado, hacerlos más amigables a la digestión.

Luego del remojo, se escurren y se secan en horno a baja temperatura hasta que queden crocantes y listos para el consumo o para almacenarlos en frascos de vidrio herméticamente cerrados.

¿Realmente es necesario activarlos? Si consumes 50g de fruto seco, de 5 a más veces en la semana o sigues una dieta basada en plantas, mi sugerencia es activarlos. Pero si tu ingesta es 30g, un par de veces por semana, no sería necesario.

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