El ayuno intermitente puede ser una herramienta útil para algunas personas, pero durante la perimenopausia y la menopausia no suele figurar entre las primeras recomendaciones.
En esta etapa, muchas mujeres experimentan problemas de sueño, estrés y cambios metabólicos. Si además prolongan demasiado las horas sin comer, pueden notar más cansancio, irritabilidad, antojos o dificultades para cubrir sus requerimientos de proteína y otros nutrientes.
La evidencia actual muestra que el ayuno no ha demostrado ser más eficaz para perder peso que una alimentación equilibrada cuando el consumo de calorías y proteínas es similar.
Además, después de los 40 y 50 años, preservar la masa muscular se vuelve una prioridad. Para lograrlo, suele ser más útil distribuir adecuadamente la proteína a lo largo del día y realizar ejercicios de fuerza.
Por eso, más que centrarse en pasar muchas horas sin comer, resulta conveniente prestar atención a la calidad de la alimentación.




