Muchas personas creen que mientras menos coman, más saludables estarán. Sin embargo, comer muy poco durante mucho tiempo también puede afectar la salud, especialmente en los adultos mayores.
Cuando el organismo no recibe suficiente energía y proteínas, comienza a utilizar sus propias reservas. Esto favorece la pérdida de masa muscular, disminuye la fuerza, aumenta el riesgo de caídas y dificulta la recuperación frente a enfermedades o cirugías.
Además, una alimentación insuficiente puede provocar deficiencias de vitaminas y minerales, afectar las defensas y aumentar la sensación de cansancio.
Las personas mayores son especialmente vulnerables porque el apetito suele disminuir con la edad, algunas enfermedades alteran el gusto o la capacidad para comer y ciertos medicamentos pueden reducir el deseo de alimentarse.
Comer mejor no siempre significa comer menos.




