Sara Abu-Sabbah

Cuando pensamos en salud metabólica solemos enfocarnos en qué comemos, pero también importa la forma en que cocinamos.

Por ejemplo, reutilizar varias veces el mismo aceite para freír favorece la formación de compuestos de oxidación asociados con inflamación y estrés oxidativo. También es recomendable evitar que carnes, panes o vegetales se quemen en exceso, ya que las altas temperaturas pueden generar sustancias potencialmente dañinas.

Otro hábito frecuente es cocinar siempre con grandes cantidades de mantequilla, crema o aceite sin medir las porciones. Aunque estos ingredientes pueden formar parte de una alimentación saludable, consumirlos en exceso aumenta significativamente el aporte calórico.

En cambio, técnicas como hornear, hervir, cocinar al vapor, saltear ligeramente o usar menestras y verduras como base de las preparaciones suelen favorecer una mejor salud metabólica.

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