Sara Abu-Sabbah

La mayoría de las personas lava los platos de forma automática, pero algunos hábitos pueden favorecer la acumulación de microorganismos en la cocina.

La recomendación es retirar primero los restos de comida y lavar la vajilla con agua y detergente. No es necesario usar agua hirviendo, pero sí agua lo suficientemente caliente para facilitar la eliminación de grasa y suciedad.

Un punto importante son las esponjas. Diversos estudios han encontrado que pueden albergar millones de bacterias cuando permanecen húmedas durante mucho tiempo. Por eso es importante enjuagarlas bien después de cada uso, dejarlas secar por completo y reemplazarlas con frecuencia.

Los paños de cocina también merecen atención. Si permanecen húmedos o se usan durante varios días seguidos, pueden convertirse en una fuente de contaminación cruzada.

Por último, dejar secar la vajilla al aire suele ser más higiénico que secarla con un paño reutilizado muchas veces.

TAGS RELACIONADOS