Sara Abu-Sabbah

Después de los 40, muchas mujeres comienzan a despertarse en plena madrugada, a veces exactamente entre las 2 y 4 a. m., y luego les cuesta muchísimo volver a dormir. Lo curioso es que muchas llegan agotadas a la noche… pero igual el sueño se rompe.

Detrás de esto puede haber un cambio hormonal silencioso. La progesterona, una hormona que ayuda a relajar el sistema nervioso y favorece el sueño profundo, puede estar bajando. Además, el cortisol, la hormona del estrés, puede empezar a alterarse y activarse antes de tiempo.

El problema no es solo dormir menos, es dormir fragmentado, lo que empeora la ansiedad, el hambre, el cansancio, la memoria y la acumulación de grasa abdominal.

Un dato útil es que cenar muy tarde, tomar alcohol en la noche o abusar del café durante el día puede empeorar estos despertares. Muchas mujeres mejoran al priorizar proteína en la cena y mantener horarios de sueño más constantes, incluso los fines de semana.

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