El pisco sour es parte de nuestra identidad cultural. Celebrarlo es festejar su historia, encuentro y tradición. Pero también es válido preguntarnos: ¿cómo disfrutar sin descuidar la salud?
Un pisco sour puede aportar entre 180 y 250 calorías, principalmente por el alcohol y el azúcar del jarabe. El alcohol, incluso en cantidades moderadas, eleva transitoriamente la presión arterial y afecta la calidad del sueño. En exceso, aumenta el riesgo cardiovascular y metabólico.
El secreto no es prohibir, es equilibrar. Consumirlo junto a comida, alternar con agua, evitar repetir rondas y no convertirlo en hábito frecuente son estrategias respaldadas por guías de salud pública.
La tradición no significa exceso (1 en caso de mujeres y hasta 2 en caso de hombres). Podemos honrar lo nuestro con conciencia: elegir cuándo, cuánto y cómo.
Cuidar el cuerpo también es parte de respetar nuestra cultura.
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