Sara Abu-Sabbah

El cerebro no se “apaga” cuando dormimos. Una de sus tareas nocturnas más importantes es ordenar y consolidar lo que aprendimos durante el día.

Durante el sueño profundo y el sueño REM, el hipocampo, una estructura clave para formar recuerdos, reactiva información reciente y ayuda a transferirla hacia redes de almacenamiento más estables en la corteza cerebral. Si dormimos poco o el sueño se interrumpe constantemente, este proceso pierde eficiencia.

Además, al día siguiente ocurre otro problema. Aumenta la somnolencia y disminuyen la atención y la capacidad para registrar información nueva. Es decir, no solo recordamos peor, también aprendemos peor.

Ante una consulta por “mala memoria”, no empiezo pensando en suplementos. Primero pregunto cómo está durmiendo.

Si necesitas aprender o recordar algo importante, no sacrifiques horas de sueño para ganar horas despierto. Dormir también forma parte del aprendizaje.

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