Una yema de color naranja intenso suele asociarse con un huevo más nutritivo, pero esa idea no es necesariamente cierta. El color depende principalmente de la alimentación de la gallina y no determina que el huevo tenga más proteínas o vitaminas.
Cuando las gallinas consumen alimentos ricos en pigmentos naturales, como maíz amarillo, alfalfa o flores como el cempasúchil, la yema adquiere un color más intenso. Estos pigmentos, llamados carotenoides, pueden aumentar el contenido de compuestos como la luteína y la zeaxantina, beneficiosos para la salud ocular.
Sin embargo, una yema más naranja no significa que el huevo tenga más proteína, más hierro o mejor calidad nutricional en general.
Lo que realmente aporta el huevo es una proteína de excelente calidad, además de vitamina B12, colina y otros nutrientes importantes, independientemente del color de la yema. La nutrición va mucho más allá de la apariencia.




