Sara Abu-Sabbah

La estatura de un niño está influida por la genética, pero no está determinada únicamente por ella. Para favorecer un crecimiento adecuado, los niños necesitan consumir suficiente proteína de calidad, presente en alimentos como huevos, pescado, carnes, lácteos y menestras. También son importantes el calcio y la vitamina D, esenciales para el desarrollo de los huesos.

Dormir bien es otro factor importante. Durante el sueño profundo se libera la mayor parte de la hormona del crecimiento, por lo que acostarse tarde de forma habitual puede afectar este proceso. Correr, saltar y jugar al aire libre favorecen el desarrollo de huesos y músculos.

Si un niño deja de crecer al ritmo esperado o pierde percentiles de talla, no hay que esperar. Una evaluación temprana permite identificar posibles problemas nutricionales, hormonales o de salud que pueden tratarse a tiempo.

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