Ir al supermercado con el estómago vacío puede hacer que termines comprando más de lo que necesitas. El hambre influye en las decisiones de compra y puede llevarte a buscar alimentos con más azúcar, grasas y calorías, que suelen ofrecer energía rápida.
Además, cuando compras con hambre es más fácil llevar productos ultraprocesados o alimentos que no estaban en tu lista. Incluso puedes terminar poniendo en el carrito cantidades mayores de las que realmente necesitas.
Para evitarlo, come algo antes de salir, aunque sea una fruta, un yogur o un puñado de frutos secos. También lleva una lista y procura ceñirte a ella. Así reduces las compras por impulso y tienes más posibilidades de elegir alimentos saludables.
Un pequeño truco antes de ir al súper puede ayudarte a cuidar tanto tu alimentación como tu bolsillo.




