Sara Abu-Sabbah

En los últimos años, el NAD se ha convertido en una de las moléculas más comentadas cuando se habla de energía y envejecimiento saludable. Su función es fundamental. Participa en la producción de energía dentro de las células y en procesos de reparación celular. El problema es que sus niveles disminuyen con la edad.

Por eso han surgido suplementos que prometen aumentarlo. Los más conocidos contienen nicotinamida ribósido (NR) o nicotinamida mononucleótido (NMN), aunque también existen otros precursores del NAD, como la nicotinamida (NAM) y el ácido nicotínico o niacina, ambos pertenecientes a la familia de la vitamina B3.

La evidencia actual muestra que estos compuestos pueden aumentar los niveles de NAD en el organismo. Sin embargo, lo que todavía no se ha demostrado de forma consistente es que ese aumento se traduzca en más energía, mejor memoria o una vida más larga.

La alimentación y los estilos de vida saludables siguen siendo las estrategias con mayor respaldo científico.

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