Sara Abu-Sabbah

El selenio es un mineral con funciones específicas en el organismo. Forma parte de enzimas que protegen a las células del daño oxidativo, contribuye al funcionamiento del sistema inmune y es necesario para la salud de la tiroides, ya que interviene en la activación de las hormonas tiroideas.

Un consumo adecuado de selenio se ha asociado con una mejor respuesta inmunológica y con menor riesgo de inflamación crónica. No obstante, tanto la deficiencia como el exceso pueden resultar perjudiciales, por lo que lo recomendable es cubrir los requerimientos sin recurrir a la suplementación sin criterio.

Para asegurar su ingesta, basta con incorporar alimentos que lo aportan en cantidades relevantes, como una nuez de Brasil al día, 100 gramos de pescado o dos huevos.

En la mayoría de los casos, una alimentación variada cubre las necesidades de selenio. El exceso sostenido puede provocar selenosis, con síntomas como caída del cabello, uñas frágiles, molestias gastrointestinales y alteraciones neurológicas, por lo que no se aconseja suplementar sin indicación profesional.

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