El papel aluminio es un material muy utilizado para cocinar y conservar alimentos, pero su uso requiere criterio. La evidencia científica indica que el aluminio puede migrar en pequeñas cantidades a los alimentos, especialmente cuando se cocina a altas temperaturas o cuando estos son ácidos o salados, como el tomate, el limón o preparaciones con vinagre. Esta migración aumenta si el contacto es directo y prolongado.

En personas sanas, el organismo elimina la mayor parte del aluminio ingerido a través de los riñones, por lo que un uso ocasional no supone un riesgo inmediato. Sin embargo, una exposición frecuente y acumulativa no resulta aconsejable, sobre todo en niños, mujeres gestantes y personas con enfermedad renal.

Por ello, se recomienda utilizar el papel aluminio solo de forma esporádica, evitarlo al cocinar alimentos ácidos y optar por alternativas más seguras, como recipientes de vidrio, cerámica o papel manteca.

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