Hay pacientes que encuentran un desayuno saludable y lo repiten los siete días de la semana. Después hacen casi lo mismo con el almuerzo y la cena. Debido a esto muchos se preguntan si está mal, yo diría que no necesariamente, pero tampoco es lo más recomendable.
Repetir algunas comidas puede facilitar la organización y ayudar a mantener buenos hábitos. El problema aparece cuando esa rutina reduce demasiado la variedad de alimentos.
Ningún alimento aporta todo lo que necesitamos. Además, una mayor diversidad de alimentos vegetales se relaciona con una microbiota intestinal más diversa.
No hace falta inventar un menú nuevo todos los días. Una regla más práctica es mantener la estructura y cambiar los protagonistas. Alterna pollo, pescado, huevo y menestras. Rota verduras y frutas de distintos colores. Cambia la avena por quinua o panes integrales. Puedes repetir platos, pero procura no consumir siempre los mismos nutrientes.




