i alguna vez intentaste comer más fibra y terminaste con gases o sensación de hinchazón, no eres la única. Es una de las razones más frecuentes por las que muchas personas abandonan el intento.
La explicación es sencilla, parte de la fibra es fermentada por las bacterias del intestino, un proceso que produce gases. El problema aparece cuando pasamos de consumir muy poca fibra a incorporar grandes cantidades de un día para otro.
La solución no es eliminarla, es aumentar su consumo de forma gradual y darle tiempo a la microbiota para adaptarse. Los alimentos que suelen producir más gases incluyen menestras como frejoles, garbanzos y lentejas, además de cebolla, ajo, coliflor, brócoli y algunas frutas como manzana y pera. En cambio, muchas personas toleran mejor alimentos como la avena, el psyllium, la chía hidratada, el kiwi, la papaya, los cítricos y las verduras cocidas.
Lo importante es identificar qué fuentes de fibra se adaptan mejor a tu intestino.




