Sara Abu-Sabbah

La manteca de cerdo se obtiene al calentar lentamente la grasa del cerdo para separarla de otros componentes. El resultado es una grasa culinaria utilizada durante siglos en muchas cocinas tradicionales.

Desde el punto de vista nutricional, contiene principalmente grasas monoinsaturadas y saturadas. Por ello, no es ni el “veneno” que se consideraba hace décadas ni un alimento milagroso. Su efecto sobre la salud depende de la cantidad consumida y del contexto general de la dieta.

Puede utilizarse de forma ocasional. Sin embargo, no debería ser la principal fuente de grasa en la alimentación.

Las personas con riesgo cardiovascular deberían priorizar grasas con mayor respaldo científico, como el aceite de oliva, los frutos secos, las semillas y el pescado.

La salud no depende de un solo ingrediente, depende de los hábitos alimentarios que se mantienen a diario. No se trata de demonizar un alimento, se trata de comprender el papel que ocupa dentro de una dieta equilibrada.

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