El NAD (nicotinamida adenina dinucleótido) es una molécula que existe naturalmente en nuestras células y participa en producir energía, reparar el ADN y ayudar al buen funcionamiento de las mitocondrias, las “baterías” celulares. El problema es que sus niveles disminuyen con la edad, el estrés, el mal sueño y las enfermedades metabólicas.
Por eso han aparecido suplementos que buscan aumentar el NAD en el organismo. Los estudios muestran que sí pueden elevar sus niveles en sangre, y algunos trabajos pequeños han encontrado mejoras discretas en la sensibilidad a la insulina, la energía o la función muscular, incluso en mujeres posmenopáusicas.
Pero las sociedades científicas y las revisiones recientes son claras: todavía no existe evidencia sólida para afirmar que estos suplementos “rejuvenezcan”, frenen el envejecimiento o cambien de manera importante la salud a largo plazo.
Hoy, el ejercicio, dormir bien y una alimentación saludable siguen teniendo mucha más evidencia real.




