Cada vez que comes, el nervio vago participa en la coordinación de varias funciones digestivas. Conecta el cerebro con órganos como el esófago, el estómago, el intestino y el páncreas, y permite el intercambio de señales entre el cerebro y el aparato digestivo.
Entre sus funciones está favorecer la producción de ácido y enzimas digestivas, las contracciones del estómago y el intestino y el vaciamiento gástrico. También lleva al cerebro información relacionada con el hambre, la saciedad y algunas molestias digestivas.
Aunque cumple un papel importante en la digestión, los trastornos gastrointestinales pueden tener múltiples causas. Por eso, no todo problema digestivo se debe a un supuesto “nervio vago alterado”, como se suele afirmar en redes sociales.




